Ahora que ya han pasado varias semanas desde que te fuiste me quería acordar de ti. Me quería acordar de los días en que iba a la Corachán a verte y me recibía con una sonrisa y me pedías que te contase historias de niños locos. Me gustaba, me ayudaba a sentirme acompañado mientras Marta estaba trabajando. Siempre gruñendo por el puré, las enfermeras y las putadas que te había traído tu destino. Aguantaste mil y una pruebas y siempre sentí que me tenías cariño. Era como hablar con el abuelo que nunca conocí y que no tendré ya nunca. Veía tu tristeza y tu frustración pero también tu fuerza y tu sentido del humor. Y no puedo olvidar el día que sin que yo dijeses nada y sólo viéndome la cara sentenciaste (porque más que un comentario fue una sentencia) "yo te doy la bendición para que te separes"....no sé como supiste lo que hacía días que pasaba por la cabeza y lo culpable que me sentía ante lo que iba a hacer pero me miraste con una sonrisa y me diste tu bendición (....aunque sigo teniendo mis dudas que el papa te hubiese dado este derecho....) pero a mi me sirvió y me sentí entendido y acompañado sin decir nada. Tú dijiste lo que nadie había dicho y lo que yo no me atrevía a pedir: paz y conciencia tranquila cuando actuas como sientes que es lo mejor.
Desde aquí te mando un abrazo, creo que donde estés estarás mejor y que si hay justicia tu ya has sufrido en vida lo que ahora no sufrirás. Cuídate y allá donde estés sigue rugiendo....pero no a tu mujer que ya tuvo bastante....habrá otros a los que poner firmes...
Sabes que me acuerdo y que no te he olvidado
Jaime
1 comentario:
El tigre tenia eso.. siempre decía lo otros sólo pensaban y no se atrevían a decir.
Gracias, Barry por ese recuerdo tan bello
Publicar un comentario