lunes, 26 de octubre de 2009

Carta a Dios

15 de abril de 2007
Mi querido Señor Dios

Como tu siervo Job, estoy acabando la paciencia y las energías para sobreponerme. Por que cuando no es una cosa es otra. Parece que acechan enemigos por todas partes: ahora el azúcar, ahora le tensión, ahora las llagas de la boca, ahora una infección, ahora la octava operación (ya he perdido hasta la cuenta)… En casa… en la clínica… en el hospital… dando mil problemas y Yo acarreando con ellos… Y la pobre Carmen, ahora como un ángel de la Guarda, ahora como Sta Juana de Arco, ahora como un sargento… y después como hermanita… sin cofia… curando, cocinando (esos purés que me tienen harto), lavando, ungiendo, callando y también… claro, gritando: “¡bueno, ya está bien!”

Ya ves, un panorama como para repicar campanas de Resurrección! Estoy hasta lo que tu ya sabes… y lo sabes porqué también tu Hijo lo ha vivido… Pero es que El me parece que estaba más preparado o al menos a mi me lo parece… que jugaba con ventaja porqué podía hablar contigo muy directamente y Yo necesito a esa especie de cura de la parroquia que no sé si tiene mucha influencia en tu casa…

Pues bien, esto ya no lo puedo aguantar y la familia también va por el mismo camino. Y es que no puede ser. ¿Qué he hecho mal? ¿Por qué después de un golpe recibo tres más de propina?

Claro que has ido dejando algunos buenos regalos… como los nietos, los más grandecitos y los más pequeños… y algunas escapadas al pueblo (que tanto echo en falta ahora)… pero es que ahora llevamos un tiempo que bueno… parece el parte meteorológico catastrófico apocalíptico… Y me parece que no lo digo por decir… Que ya me cuesta decirlo con la lengua y la boca que tengo.

A ver si te dejas ver un poco más como lo hiciste con aquellos hombres y mujeres que sí te vieron varias veces… y a mi me parece que te escondes… o que disimulas.

O me dejas o me llevas pero no me dejes aquí con un sin-vivir, o dame más fuerzas para resistir que me flaquean.

Y de paso apuntala a mi mujer y a los demás… ya sabes, porqué también tienen lo suyo. Bueno, ya ves que estoy bastante pesimista pero no te lo tomes a mal por que ya somos dos que estamos hasta el gorro.

Confío que me tendrás en cuenta, tanto en lo que digo como en lo que siento de verdad en el fondo. Que no me vas a abandonar nunca y que siempre me echarás una mano.

Tuyo.

Rafa

1 comentario:

Cuca dijo...

Esta carta la escribió Papá a Dios como una queja de su malestar y no entender que le pasaba.
La envió a toda la curia, incluído el Papa de Roma, recibió respuetas, pero sobre todo pudo expresar como se sentía.
El día que nos dejó, la leí a todos los que nos acompañaban y creo que refleja muy bien quien era.
Josep María, ya puedes escribir...