Hoy nos dimos cuenta de la grandeza de nuestro padre, al ver como tantos amigos se acercaron a demostrarle que lo querían. Si nuestro padre era algo, era bondad; si nuestro padre era algo era lealtad; si nuestro padre era algo, nuestro padre era generosidad. Por eso queremos dejar abierto este blog, para que todos escribáis, mandéis fotos, contéis anécdotas... para que entre todos dejemos escritos trocitos de los momentos que con él compartimos. Estamos seguros que allá donde esté, nos leerá con el mismo entusiasmo con el que día a día escudriñaba en las páginas del Heraldo cualquier palabra que oliera a su Morata. Hoy su corazón tan grande se detuvo, sigiloso, como si todo lo tuviera dispuesto, sintiéndose amado, dejando una familia sólidamente unida, y eligiendo esta su tierra para dejar este mundo y marcharse lejos para estar siempre cerca.
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