Acabo de leer lo que has escrito Manu... y que razón tienes. La cama todavía olía a esa mezcla de colonías y de horas tumbado. La radio roja a veces estaba encendida y mirabas el sofá pensando que a lo mejor era él quien la estaba escuchando. En todos los rincones quedaban pedacitos de él, un pañuelo olvidado en un sillón, una camisa en el armario, una muleta por la casa, partes de sus muchas sillas, los toneles otra vez llenos de su pantana, la silla esperando salir a la puerta...
Hace ya un año!!! y todavía no me he acostumbrado a no verte. Se que estás cerca y cada noche en Morata has formado parte de las tertulías con esa estrella sobre la mesa. Por las tardes te íbamos a ver al cementerio, pero como dice José María ya eres un ángel. Te seguimos queriendo PAPÁ
martes, 7 de septiembre de 2010
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